El Observatorio

El Observatorio

El Observatorio, como habré dicho más de una vez en estas modestas páginas dedicadas a los que comienzan, es demasiado esencial iniciarse en la observación astronómica la primera oportunidad, el llevarlo a cabo acompañado de astroaficionados con experiencia, asociaciones, etcétera.

Es cansado recurrente que ciertos colegas que se empiezan, las primeras ocasiones que efectúan una observación, lo hagan desde su hogar. Este es el primer error grave.

No deseo decir con esto que desde el ambiente urbano no se logren efectuar visualizaciones e inclusive astrofotografías, a lo que me refiero es que la calidad de de esas primeras visualizaciones dejan bastante que desear.

y se corre el peligro lógico de decepcionarnos, ya que muchos son los causantes que interfieren en la humillación de las imágenes que, sin tener la vivencia precisa, nuestro infortunio puede llevarnos a dejar prematuramente nuestra principiante afición.

El cáncer urbano de la contaminación luminosa, provocado sin lugar a dudas por el atroz diseño consumista
de las farolas; las distorsiones atmosféricas que se desarrollan a raíz del asfalto calentado a lo largo de todo el día y el calor de la testera de nuestro edificio que suben por , nos van a impedir tener imágenes visibles y limpias, libres de distorsiones.

Me doy cuenta de esto, tan rápido intento adaptar la temperatura de mi catadióptrico y acerco el ojo al ocular y observo el tradicional titileo de Polaris al comienzo. Entonces, mas tarde sobre las 24 h. en el momento en que el asfalto y la testera del edificio se han enfriado lo bastante, el «baile» de la Polar se tranquilidad y hasta puedo ver a Polaris B. Ahora puedo ver con relativa calma. El paso de automóviles pesados ocasionalmente, tanto por sus faros como por la vibración que transmite, marca una ineludible y desapacible pausa en la observación.

Por esto, cobra particular relevancia en astronomía, el «donde» como el «en el momento en que», el sitio y instante que escojamos para extasiarnos con la observación. Asimismo, como no, el «como» tiene su relevancia (según que telescopios empleemos).
Por consiguiente, vamos a continuación a comentar que condiciones tanto geográficas como medioambientales son las ideales a fin de que nuestra afición se comience de la manera más óptima viable y nuestro observatorio reúna las mejores virtudes para lograr ver desde un espacio bien escogido, con conocimiento de causa:

Localización:

Todos entendemos que la consistencia del aire, es tanto más grande cuanto más bajo sea el sitio que escojamos. A nivel playa altitud 0, aire más espeso; a nivel montaña de p. y también. 1.200 metros de altitud, aire más ligero y por consiguiente menos capas atmosféricas que se interponen entre nuestro telescopio y los astros a ver. Consecuentemente, ahí vamos a tener imágenes más visibles con menos distorsiones. Por tal causa, la localización de los enormes Observatorios Astronómicos los vamos a encontrar en la cima de altas montañas.

Otra virtud agregada de utilizar nuestro observatorio en sitios altos, es el de tener un más extenso campo de visión, libre de óbices que logren impedirnos regentar nuestros teles hacia astros bajos en el horizonte. Otra virtud va a ser que, si bien estemos cerca de alguna población, la contaminación luminosa que nos logre perjudicar va a ser menor cuanto más altos estemos situados ya que las partículas en suspensión asimismo van a ser inferiores.
Merced a Internet y al Google plus Maps, no nos va a ser bastante bien difícil localizar un espacio correspondiente para nuestro observatorio. Bien situado, con buen ingreso, lejos de la C. L. etcétera.

Obscuridad

Como es de sospechar, todos vamos en pos de ese tesoro anhelado para la adecuada localización de nuestro observatorio: un cielo obscuro. Si nuestra vivienda está ubicada cerca de la costa, entendemos que si deseamos cielo obscuro, no queda otra opción alternativa que buscar tierra adentro sobre los 30 o 40 Km. Otra vez la utilización de Internet con ciertos mapas de contaminación luminosa, nos orientarán sobre la región más favorece de cielo obscuro.

La vivencia nos comunica que las campanas de derroche de luz de las ciudades puede llegar a cientos y cientos de Km. a su alrededor, pero posiblemente tengamos la posibilidad hallar un cielo de calidad bastante para nuestras visualizaciones a unos 30 o 49 Km. Eso si, intentando esté distante de núcleos urbanos, factorías, canteras, o algún fuente de luz que logre perturbar la aclimatación de nuestros ojos a la obscuridad. Si ello no fuese viable, procuraremos dejar la fuente de luz a nuestras espaldas a fin de eludir en la medida de lo posible su perturbación.
Es recomendable asimismo que nuestra situación no quede cerca de una carretera recorrida, ya que el deslumbramiento de los faros de los turismos, nos ordena a mantenerse al menos 15 minutos en conjunto obscuridad a fin de que nuestros ojos logren regresar a tener la pupila dilatada y amoldada a la obscuridad, a fin de que tengamos la posibilidad capturar los más mínimos datos en nuestra observación.
Tampoco es conveniente accesos por caminos llenos de baches y salientes, por cuanto ello representa que las vibraciones y saltos de nuestros automóviles nos generen la descolimación de reflectores y catadióptricos que llevamos en exactamente los mismos.

El tiempo

Otra vez la asistencia de Internet nos servirá de calma para preguntar los mapas meteorológicos
y cerciorarnos de que en la región escogida vamos a poder disfrutar de una día o fin de semana libre de nubes o cambio brusco de temperatura. Aparte de no poder emplear los telescopios con cielo nuboso, nos evitará el viaje en balde y los costos que el viaje piensa. El planificar con cierta antelación nuestra día de observación en este momento es viable merced a los unas partes de meteorología actualizados cada hora e inclusive tenemos la posibilidad de preguntar la calidad del cielo o seeing
que vamos a poder gozar.

Calidad del suelo

Está claro que si no es realmente difícil, no pondremos nuestro teles encima de suelo asfaltado, tierra suelta o piedra, por el hecho de que todos estos materiales son buenos retenedores de calor diurno que van soltando durante la noche con lo que esas corrientes de aire ardiente ascendiente nos generarán las lógicas distorsiones ópticas en las imágenes que procuremos ver.


El suelo que nos importa tener como soporte de nuestro telescopio, es el cubierto por césped o yerba, ya que sus emisiones de calor son mínimas y la distorsión que logren generar asimismo es mínima. No va a faltar quien crea que en un campo de yerba la caída accidental de algún tornillo nos ocasionará un arduo problema para hallarlo, pero para esto tanbien hay una solución que emplean varios astroaficionados antes de plantar el trípode de su teles: prolongar una sábana de plástico, hule o lona sobre la yerba y proteger la pérdida de algún accesorio que se nos caiga por pequeño que sea.

El viento

De sobras entendemos que a la llegada al observatorio en una noche clara, sin Luna y con perspectivas de poder disfrutar de la astronomía, la cara de situaciones que se nos pone al ver ligeras brisas de viento, es un poema.
Con viento es casi irrealizable ver y bastante menos procurar astrofotografiar.
Nuestro telescopio padecerá ligeras vibraciones en nuestro tubo lo que como he dicho, nos va a impedir ver y evidentemente fotografiar.
Ello nos transporta a la conclusión que no es tan simple hallar un espacio perfecto para la observación. En el momento en que escojamos un espacio para esto, procuraremos que no sea recurrente la existencia de viento en la región, como por poner un ejemplo las entradas de un valle de montaña, la ladera o la cima de una colina solitaria son sitios poco recomendables, por ser favoreces a las corrientes de aire.
Si poseemos cerca vegetación próxima, matorrales altos, árboles, etcétera. es posible que nos sirvan a la perfección como «cortavientos» y nos dejen una plácida observación. Quizá para esto haya que sacrificar que algunos astros próximos al horizonte queden obstruidos por esa vegetación, pero siempre y en todo momento nos va a quedar otras zonas libres y sin viento molesto.

Humedad próxima

Naturalmente que todos entendemos que la existencia de agua en las cercanías de nuestro observatorio
no nos favorece en lo más mínimo. La calidad de las imágenes se degrada en presencia de esas micropartículas de agua que difractan la poca luz que nos llega del Cosmos. Si bien no la observemos, el agua recalentada a lo largo del día, se prosigue evaporando tras el ocaso y toda esa región ya no es capaz para una aceptable observación y como es natural, para astrofotografía.
Por ende, nos importa distanciarnos de zonas húmedas, como ríos, acequias, pantanos y por descontado de zonas de playa, un medioambiente salino es lo que menos le es conveniente a las ópticas de nuestro telescopio, especialmente a los reflectores cuyos espéculos se degradan de forma rápida, precisando antes de tiempo un realuminizado.

Zonas públicas

Hay oportunidades que logramos hallar como observatorios zonas públicas, como merenderos, cobijos de montaña, etcétera. y si tienen mesas, bancos, contenedores de basura, o servicios, tenemos la posibilidad de sentirnos agraciados. Asimismo es recomendable, tener localizado algún motel u hostal próximo, por si acaso el cansancio o el sueño nos previenen regresar a la noche a casa en nuestro vehículo. No tenemos la posibilidad de dejarnos el peligro de tener un incidente de circulación que nos no permita continuar con nuestra adictiva afición. Siempre y en todo momento es conveniente reposar y llegar tarde a casa, que no llegar jamás.

Mira, pero seguro.

Nuestra necesidad de un espacio obscuro y sin contaminación luminosa, no debe hacernos olvidar de algo poco a poco más evidente hoy en día: un observatorio obscuro con cielos limpios no es homónimo de sitio seguro.

La existencia de la Guarda Civil puede sernos de gran impulso para nuestra seguridad

En la medida de nuestras opciones, debemos procurar de proceder a las visualizaciones siempre y en todo momento acompañados, bien por familiares, amigos o mejor por colegas de afición.
En el caso de de ver movimientos de gente o hábitos extraños en las cercanías, es conveniente buscarse otro observatorio con menos vecindario sospechoso. Tenemos la posibilidad de aun recibir la agradable visita de la Guarda Civil preguntándonos por nuestra actividad en aquella región, (recordad que un telescopio, las linternas en la frente y los motores en marcha, en la obscuridad de la noche) tienen la posibilidad de ofrecer la impresión de algún cosa. Una vez determinados, según vivencia propia, aun tenemos la posibilidad de recibir referencias de sitios más apropiados y relajados para nuestra emocionante afición. La existencia de la Benemérita genera una increíble sensación de calma y seguridad, no se debe olvidar que traficantes como amigos de lo extraño asimismo son comunes de los sitios oscuros.

Recomendación urgente

Tener muy presente siempre y en todo momento nuestra seguridad. Dad siempre y en todo momento un meticuloso vistazo por los aledaños y aseguraros de que el sitio no posee riesgo para absolutamente nadie de los acompañantes.

Indudablemente se asustará más que , pero es preferible impedir.


Si hay inferiores, naturalmente que hay que extremar las cautelas y no perderlos de vista.
Tanto la montaña como el bosque tienen la posibilidad de ser sitios peligrosos a la noche, si no tomamos las medidas oportunas. Una decisión correcta es revisar que la región tiene cobertura telefónica móvil inteligente y que en el caso de urgencia tenemos la posibilidad de soliciar asistencia de forma fácil.
Si vas solo, debes reportar a familiares y amigos de la ruta y sitio exacto y del tiempo aproximado que puedes estar observando.

Accesos privados

Es de toda lógica que debemos procurar siempre y en todo momento no entrar a características privadas sin permiso y de manera especial a la noche. Nuestra presencia podría de forma fácil atemorizar a alguien y su reacción asimismo podría ser inesperado ocasionándonos algún posible disgusto. Incluyo en estos casos la proximidad en demasía a características privadas con perros peligrosos sueltos por la finca. Siempre y en todo momento va a ser más sensato y juicioso pedir los privilegios oportunos tanto a dueños como a guardas forestales y/o guardas civiles. Nos tenemos la posibilidad de eludir más de un serio disgusto.

Animales salvajes


Por lógica debemos meditar que los sitios que procuramos para ver, tienden a ser solitarios y oscuros y, por tanto poco frecuentados por la gente, pero con enormes opciones de hallar fauna salvaje. Sin precisar insinuar que esta fauna logre ser dañina, no obstante puede ser estruendosa y esto sin lugar a dudas nos va a tener perturbados y atentos toda la noche, sin poder gozar de las maravillas del firmamento. Generalmente acostumbran a asustarse más los animales que , sin embargo algún jabalí o lobo podrían ofrecernos algún sobresalto.


Por consiguiente, insisto que es preferible siempre y en todo momento ir acompañados y de paso respetar escrupulosamente tanto el medioambiente como a los animales que hallemos. Tampoco es mala iniciativa, tener la autorización del Almacena Forestal o Guarda Civil Local para eludir suspicacias lógicas de vecinos intranquilos por nuestra actividad. Obvia avisar que los fumadores van a deber de abstenerse en lo más mínimo de prender ni un solo cigarrillo bajo ninguna situación.
Además del habitual peligro que ello implica, la sanción administrativa que les caería de ser descubiertos y el descrédito para la Asociación Astronómica, serían superiores.

Finalmente, repito exactamente la misma recomendación del comienzo: En el momento en que os iniciéis en esta afición y deseéis ver desde cielo abierto en el campo, buscad vuestra Asociación Local o Agrupación de Astronomía de vuestra población y en caso extraño que no la hubiese, por Internet seguramente hallaréis una próxima a la que, previo permiso podréis ayudar en su próxima salida.

Es la forma más práctica y segura de estudiar y de paso no les sentiréis desilusionados por una
observación desde vuestra terraza o balcón que con toda posibilidad no cumplirá ni con las condiciones correctas ni con las esperanzas que todo novato se forma de las imágenes que verá con su flamante telescopio.