La tierra tiene un nuevo satélite

La tierra tiene un nuevo satélite

La tierra tiene un nuevo satélite, ¿Cuántos satélites naturales tiene la Tierra? Uno, naturalmente: la luna. ¿Pero la contestación es verdaderamente de tan fácil ?

En verdad, numerosos cuerpos pequeños describen órbitas cerca del Sol a exactamente la misma agilidad que la Tierra y a distancias equivalentes; por consiguiente, en determinado sentido, están vinculados al conjunto de Martin Connors en la Facultad de Athabasca en Canadá que termina de detectar el primer satélite de la Tierra de este género, llamado popularmente como «Troyano».

Los satélites troyanos de un mundo recorren exactamente la misma órbita que esta cerca del Sol, pero tienen 60 grados de retardo o temprano.

Más particularmente, están situados cerca de los «puntos Lagrange» L4 y L5, puntos de equilibrio gravitacional en el sistema compuesto por el mundo y el Sol.

Aparte de L4 y L5, hay otros tres puntos de Lagrange, L1 y L2 situados respectivamente en frente y tras el mundo en el eje que lo conecta con el Sol y L3, con la antípoda de la órbita respecto a la Sol. Un cuerpo puesto en uno de estos puntos acompaña al mundo al mismo ritmo que en su trayectoria cerca del Sol.

La tierra tiene un nuevo satélite. Vídeo sobre Los puntos de Lagrange

La tierra tiene un nuevo satélite. Vídeo sobre Los puntos de Lagrange, del canal: Astronomic Limit

Los puntos Lagrange L4 y L5 son equilibrados: los satélites situados en estos puntos monitorean o anteceden todo el tiempo a su mundo, sin cruzarlo. Desde el hallazgo del primer satélite troyano de Júpiter en 1906, se descubrieron no menos de 4.000 en torno a Júpiter, 2 para todas las lunas de Saturno Tethys y Dionea, siete en torno a Neptuno y cinco cerca de Marte.

No obstante, los astrónomos aún no habían encontrado un satélite troyano de la Tierra. Entendemos prácticamente satélites que, como Cruithne, girar cerca del Sol con un periodo afín al de nuestro mundo: describen en el jalón heliocéntrico relacionado a las órbitas de la Tierra con apariencia de «baricoque», o satélites que, tal 2010 SO16, describa en este punto de referencia una órbita con apariencia de «hierro de caballo».

Los satélites troyanos de la Tierra son, por su lado, realmente difíciles de advertir. En verdad, dada su configuración, están de forma permanente en una dirección aparente muy cerca del Sol y se ahogan en su brillo.

Al buscar los datos del telescopio espacial Wise , destinado a la búsqueda de cuerpos pequeños, Martin Connors y sus colegas hallaron un asteroide en órbita cerca del punto de Lagrange L4.

El objeto, llamado provisionalmente 2010 TK7, tiene precisamente 300 metros de diámetro. Podría haberse detectado por el hecho de que detalla una órbita parcialmente complicada en torno a L4, desviándose muy por arriba y bajo el chato de la órbita de la Tierra y, por consiguiente, del brillo aparente del Sol.

En la actualidad está a 80 millones de km de nuestro mundo; Los astrónomos han calculado que, por lo menos a lo largo de los próximos diez,000 años, no se aproximará a la Tierra en los 24 millones de km.

La tierra tiene un nuevo satélite, este vídeo ilustra la órbita de 2010 TK7 (puntos verdes), primero en unos pocos años, entonces en un largo plazo.

La tierra tiene un nuevo satélite. Este vídeo ilustra la órbita de 2010 TK7 del canal: potxoloko

La tierra tiene un nuevo satélite, pero sólo temporalmente

La tierra tiene un nuevo satélite, en ocasiones los cuerpos enanos vienen a bailar alrededor de nuestro mundo durante un tiempo antes de desprenderse de él de nuevo. Asteroides que se cruzan en nuestro sendero (NEOs) y juegan el papel de compañeros de la Tierra.

Desde luego, no lo bastante como para competir con nuestra Luna (de 3.474 km de diámetro), que hoy día se encuentra a 384.399 km de media y está unida gravitatoriamente a la Tierra ya hace unos 4.500 millones de años. Por tanto, sólo son minilunas, en definitiva, que vienen a pasar «un rato» con la Tierra.

Entre los casos mucho más conocidos en los que podríamos decir que la tierra tiene un nuevo satélite, identificados desde finales del siglo XX, citemos el 2003 YN107, descubierto el 21 de diciembre de 2003, cuya órbita se enrolló alrededor de la Tierra, sin cerrarse, durante unos diez años.

Se promocionó como casi -satélite durante este corto intérvalo de tiempo. Más últimamente, se determinó que 2014 OL339, descubierto el 29 de julio de 2014, es un compañero temporal del tercer planeta del Sistema Solar. Esta proximidad ha durado probablemente más de siete siglos.

Pero los astrónomos han encontrado algo mejor. Según los primeros estudios del Centro de Investigación de Elementos Próximos a la Tierra de la NASA en el JPL, el último, designado 2016 HO3, detectado el 27 de abril con el telescopio Pan-Starrs 1 en Hawái, es «el más destacable y mucho más estable ejemplo hasta la fecha de casi -satélite». Por lo tanto podríamos decir que si, que la tierra tiene un nuevo satélite, a menudo y temporalmente.

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