Limpiar las ópticas del telescopio

¿De qué forma limpiar las ópticas del telescopio?

Quizá entre los temas mas extraños por los astro apasionados, sea el de la limpieza adecuada de las lentes o espéculos de su telescopio, prismáticos, prismas y oculares . En los cursos de los equipos, si poseemos la fortuna de que haya alguna referencia a este tema, acostumbran a quitarle relevancia a la mugre que indudablemente se amontona en las partes ópticas de nuestros instrumentos. Únicamente en casos de verídica mugre, recomiendan su limpieza.

Como disiento completamente de esa “tolerancia”, he compendiado información de de qué manera llevarlo a cabo adecuadamente, en libros, Internet y vivencias de apasionados con varios años de práctica astronómica.

Como el peligro más grande de amontonar mugre, radica en especial entre aquéllos que practicamos astronomía de campo, por aquello de padecer el rocío, agarrar rápidamente y almacenar todo el conjunto, comenzaré aconsejando que siempre y cuando se logre se usen parasoles, sombreros, resistencias térmicas, etcétera. que mitigan en buena medida la aparición del inquietante rocío en las lentes ópticas.

Pero, una vez empapado el conjunto, no tapemos las lentes y no toquemos en lo más mínimo las ópticas ni con los dedos, naturalmente, ni con nada.

Puede parecer exagerado, pero he visto en alguna ocasión a apasionados con vivencia, utilizar unos guantes blancos, finísimos de lino, llamados “guantes de fotógrafo”, que, aparte de prevenirle del frío en las manos, le preservaba de ensuciar los oculares, las lentes, etcétera. a lo largo de su empleo.

Dejemos que por si acaso solas, las lentes, espéculos, etcétera. se sequen de manera natural. Una vez secas, ahora las limpiaremos apropiadamente. Tenemos la posibilidad de secar las partes metálicas, con una franela limpia, de manera especial cuidando las conexiones electrónicas a fin de que no padezcan ningún cortocircuito.

Insisto de nuevo, en que no debemos tapar ni contemplar las partes ópticas mientras que tengan gotas de rocío o condensación de humedad en . Hay una razón muy convincente para no llevarlo a cabo: tienen la posibilidad de manifestarse hongos que nos podrían ensuciar terminantemente las lentes, al corroer las muy finas capas antirreflectantes y protectoras que llevan las lentes y placas correctoras, en la mayor parte de los telescopios.

Pero pasemos ahora a la preparación de nuestro conjunto de limpieza , advirtiendo como es lógico, que su empleo tal como la manera de emplearlo que recomendamos, es compromiso única del aficionado. En el mercado hay kits de limpieza de distintas viviendas comerciales, que, con más grande o menor fortuna tienen la posibilidad de ser correctos para este fin:

  1. Una botella de 1 litro de agua destilada y des-ionizada pura de farmacias.
  1. Un frasco de 250 ml. de alcohol isopropílico asimismo comprado en farmacias.
  1. Un rollo de algodón estéril, libre de todas formas en farmacias.
  1. Una gota por litro de detergente neutro PH7, transparente , sin lanolina ni algún suavizante que pudiese dañar las ópticas.
  1. Un cepillo con soplador (libre en tiendas de fotografía). empleo en su sitio, una perilla sopladora y un pincel de pelo de marta suavísima. Puede ser útil asimismo un pincel de pelo redondeado en las puntas, de camello.
  1. Un fregadero de cocina, bien limpio. Una parte de goma esponjosa para eludir golpes casuales.
  1. Una botella atomizadora, pulverizadora, etcétera. limpia absolutamente de algún resto.

La mezcla que prepararemos y que da excelente resultados, es por supuesto la que sea de combinar 750 ml. de agua destilada y desionizada pura, con los 250 ml. del botecito de alcohol isopropílico y una gota de detergente neutro PH7 incoloro sin aditivos.

Desaconsejo terminantemente la utilización de modelos de limpieza comerciales tanto de espéculos como de cristalería de algún índole., por inocuos que logren parecer. La mayor parte de esos modelos comerciales acostumbran a integrar entre sus elementos, modelos abrasivos y tóxicos como el amoníaco o hidróxido de sodio que serían fatales y también irreversibles para los espéculos y los recubrimientos destacables de las lentes, los populares “coattings”.

De todas formas no sugiero la utilización, de algún tejido o papel que si bien parezca correspondiente por su fachada, es susceptible de rayar la frágil cubierta de los recubrimientos antes mencionados, de los telescopios.

OCULARES y PRISMÁTICOS

Quizá sea el ocular al que prestamos menos atención en lo que se refiere a limpieza tiene relación. Pero de forma segura, es el que demanda más precaución por su incesante manoseo, su proximidad a los ojos, al sudor de la frente, etcétera. Por consiguiente, antes de suponer de la mugre de las lentes, placas correctoras, y espéculos, démosle un óptimo vistazo a la limpieza de los oculares.

De entrada, con la perilla sopladora expulsaremos algún rastro de polvo que presente y aun invisible las más de las ocasiones. Llegado en este punto quisiese dejar perseverancia de que no creo apropiados para esa función, los botes de aire comprimido, tipo aerosol o afines, que por su fuerza logren transformar las microscópicas partículas de polvo, por norma general de cuarzo, en causantes de picaduras, rayaduras, etcétera. que nos logren arruinar la óptica de nuestro teles.

Una vez bien soplada la parte óptica de nuestro ocular, le vamos a pasar con delicadeza el pincel de pelo de camello o de marta, por su área para remover algún viable resto de polvo, grasa, etcétera. que hubiese quedado adherido al cristal.

Después, con la botella atomizadora conteniendo la mezcla de limpieza , empaparemos tenuemente una bola de algodón estilizado, sin que gotee y con el ocular hacia abajo para eludir que le logre ingresar líquido de manera accidental, untaremos sin apretar, la parte óptica en teoría sucia del ocular. Ojo, he dicho, UNTAREMOS, no enjuagaremos ni refregaremos, bastante precaución en este aspecto. Una vez untada la presunta mácula, comprobaremos si la bola de algodón está sucia. En caso positivo, la reemplazaremos por otra limpia y vamos a esperar unos minutos a fin de que se empape bien la presunta mácula.. Entonces con otra bola de algodón limpia y seca, vamos a hacer lo mismo, presionaremos sobre la parte húmeda sin restregar, ni arrastrar bajo concepto alguno. Dejamos secar de manera natural nuestro ocular con la parte óptica hacia abajo y en unos minutos la mezcla de agua destilada y alcohol isopropílico se va a haber evaporado totalmente dejando nuestro ocular limpio y también inmaculado, como nuevo.

Existe quien no acorde con este trámite, lavan en el final el cristal con agua destilada. En lo personal, pienso que no es requisito.

Obvia decir que es muy peligroso desmontar el ocular. Ocasionalmente las lentes interiores de un ocular, necesitan limpieza, pero aún en un caso así muy, muy raro, resulta conveniente que sea un experto el que lo lleve a cabo.

REFRACTORES Y SCHMIDT-CASSEGRAIN

Tenemos la posibilidad de resguardarlos de mil formas, extremar los cuidados a fin de que no les entre polvo, pero por mucho que nos esforcemos, nuestro enemigo el polvo, siempre y en todo momento termina depositándose en las lentes de los refractores o en las placas correctoras de los catadióptricos de manera implacable.

Como antes hicimos con los oculares, es aconsejable poner la lente o la placa correctora, hacia abajo para evitar que logre entrarle de manera accidental, algún gota de líquido. Es bien difícil que ocurra, por el sellado de las lentes, pero no es realmente difícil. Por consiguiente, es preferible impedir que sanar.

Asimismo es aconsejable, tapar con algún medio, los probables agujeros de entrada de conexiones electrónicas, por exactamente la misma razón, la entrada de líquido en los circuitos electrónicos nos podría ocasionar un serio disgusto.

  • Proseguimos exactamente el mismo trámite, con la perilla, proseguimos sopleteando meticulosa y metódicamente toda la lente para remover probables restos de polvo, grasa de los dedos, etcétera. todo cuanto se logre remover.
  • Entonces, con sumo precaución, pasamos delicadamente el pincelito por toda la área de la lente, intentando de remover más, si cabe, algún resto que el aire de la pera, no hubiese quitado.
  • Después proseguimos con exactamente el mismo trámite que con los oculares, empapamos de forma somera una bola de algodón puro, sin que llegue a gotear, de la mezcla que poseemos lista. La aplicamos con suavidad, untamos, la región a adecentar y observamos si la bola de algodón se ha manchado. En caso afirmativo, desechamos la sucia y la reemplazamos por otra limpia.
  • Dejamos unos minutos que la presunta región sucia, se empape con el líquido aplicado y a continuación con otra bola de algodón seco y limpio, intentamos secar lo poco que logre quedar del alcohol isopropílico al 25% mezclado con agua destilada. Aplicamos el algodón con despacio presión sin restregar ni arrastrar, para eludir que algún mancha de polvo, por micronésima que sea logre rayar la lente.
  • Dejamos que de manera natural, la lente se vaya secando y verificamos que quedó limpia. Si se quiere se puede lavar la lente con agua pura destilada y desionizada. Insisto en la situación vertical de la lente, para eludir la entrada de líquido dentro suyo.
  • En el improbable en el caso de que esto sucediera, debo avisar de forma encarecida que no se le ocurra jamás nunca, eliminar ni la lente primordial de un refractor ni la placa correctora de un catadióptricos. Las dos lentes están ensambladas de factoría de manera particular. Es conveniente que si esto sucede en las lentes de un refractor, se deje secar a temperatura ámbito de manera natural. Frecuentemente, este género de mancas acostumbran a ocultar con este trámite. Si esas máculas internas fuesen bastante evidentes y persistentes, tanto en la situacion de un refractor como de un catadióptricos, la solución más práctica y aconsejable, sería el envío del tubo del telescopio a un experto de viviendas de óptica, singularmente de astronomía.

REFLECTORES – ESPEJO PRIMARIO

Por supuesto, los reflectores no tienen lentes, solo espéculos. A nos marchamos a dedicar para gozar de su limpieza.

Antes de comenzar el desmontaje de los espéculos de un reflector para su limpieza, recomendaría tomar en cuenta tanto el tiempo que llevan los espéculos de nuestro reflector andando, como la situación geográfica que disfrutamos, puesto que si radicamos en región próxima al mar, con ámbito salino o cerca de factorías con ámbito cáustico y muy contaminante, posiblemente nuestros espéculos no precisen una limpieza intensamenta. Necesitan indudablemente un realuminizado de los espéculos. Algo que de manera natural, acostumbran a necesitar los espéculos astronómicos cada 5 años.

Como es lógico, los espéculos de los reflectores, al estar situados en el fondo del tubo, necesitan de su extracción para lograr limpiarlos a conciencia. La extracción del espéculo primario de un reflector, hay que efectuarla con sumo precaución, toda precaución va a ser poca en esta operación.

Los 3 tornillos de colimación que vamos a encontrar en el fondo del tubo, en reflectores de poco diámetro, o los 6 en los reflectores de más grande tamaño, no debemos tocarlos en lo más mínimo para la limpieza del espéculo primario o secundario.

En cambio, en los laterales del fondo, si vamos a encontrar 3 o 6 tornillos enormes, (según tamaño del espéculo) que sí, debemos sacar con precaución para lograr sacar el grupo de la celda espéculo. Como es lógico, vamos a poner nuestro reflector en situación vertical en el instante de obtener el espéculo primario, poniendo particular atención en que no se nos caiga al suelo y logre romperse o astillarse.

A fin de eludir que le entre líquido en todo el armazón de la celda espéculo, es conveniente sacar el espéculo primario antes de comenzar a limpiarlo. Tenemos la posibilidad de poner el espéculo cerca de la pila de cocina, encima de una de esas piezas de goma acolchada que acostumbran a emplear las esposas para chorrear los platos. Ahí va a estar seguro de golpes imprevisibles. Vamos a retirar de manera cuidadosa las pequeñas tiras metálicas acolchadas, que sostienen firmemente el espéculo a la celda de madera y cualquier clase de objeto metálico que sostenga el espéculo al armazón de la celda espéculo.

La técnica a usar es exactamente la misma que con las lentes, oculares, prismas o prismáticos. Con la pera sopladora bien cercana a la área del espéculo, inyectaremos aire a presión por toda la área intentando no dejarnos ningún rincón sin adecentar de algún mancha de polvo, hilachuras, pelos, etcétera. que logre haber quedado adherido en el espéculo. Una vez bien sopleteado todo el espéculo, vamos a pasar el pincel de pelo redondeado de camello o de marta, sin apretar, delicadamente, intentando no arrastrar nada extraño a lo largo de la operación.

Pondremos el cristal del espéculo en la pila de cocina, sobre la parte de goma acolchada y llenaremos la pila con agua a temperatura ámbito, o en cualquier caso tibia, NUNCA CALIENTE, (el choque térmico podría generar una dilatación espontánea del cristal y romperse), hasta unos 2 cm. sobre el espéculo. Vamos a dejar que corra el agua por arriba en tanto que eso va a ayudar sin lugar a dudas, a que la mugre se vaya diluyendo y nos se haga más fácil el trabajo posterior con el alcohol isopropílico. Agregaremos una o 2 gotas de detergente PH7 neutro que no contengan ni lanolina ni otro aditivo amenazante para el aluminizado del espéculo.

En una pelota de algodón esterilizado, le inyectaremos cuidadosamente de que no gotee, la mezcla que poseemos lista de agua destilada pura y alcohol isopropílico. Untaremos, sin apretar en demasía, todas y cada una las ubicaciones del espéculo. Repito, untaremos, no restregaremos ni refregaremos, con el algodón empapado de forma somera. Si observamos que el algodón está sucio, en el instante desechamos esa pelota sucia y reponemos otra limpia para proseguir limpiando de manera segura.

Los espéculos de los reflectores son más susceptibles de enseñar máculas de los dedos al cogerlos inadvertidamente, por esto los revisaremos con particular atención para advertir las impresiones digitales que tengan la posibilidad de quedar disimuladas. En caso afirmativo, tenemos la posibilidad de regresar a crear otra pelota de algodón semi empapado con la mezcla limpiadora y intentar suprimirlas terminantemente.

Una vez terminada la limpieza tenemos la posibilidad de enjugar todo el espéculo, con agua muy tibia o a temperatura ámbito y al final con agua destilada pura. Ubicamos el espéculo sobre la parte de goma acolchada utilizada para chorrear los platos, sobre su borde, de canto y lo dejamos secar de manera natural. El sitio de secado habrá de estar cerrado, sin corrientes de aire que tengan la posibilidad de manchar de nuevo el espéculo recién lavado.

Una vez secado absolutamente, tenemos la posibilidad de regresar a instalarlo en su celda espéculo y en su sitio en el fondo del tubo del reflector. Toda precaución en esta manipulación va a ser poca.

ESPEJO SECUNDARIO Y PRISMAS.

Nos queda el espéculo pequeño del reflector, asimismo popular como espéculo secundario. Está ubicado en la parte de adelante del telescopio, y esta adherido a un tubo a través de un tornillo central que lo mantiene. Del tubo parten 4 brazos delgados de metal, la araña o spider , que paralelamente lo afirman basado en el tubo.

Cerca del tornillo central que mantiene el espéculo secundario, observaremos 3 tornillos más que se usa para desplazar o inclinar el pequeño espéculo para su colimación. Por ahora, estos 3 tornillos, no los tocamos.

Para lograr lavar meticulosamente el espéculo secundario, precisamos sacarlo del tubo que lo mantiene. Para esto, desatornillamos el tornillo central con sumo precaución para eludir que se nos logre caer de manera accidental en el fondo del tubo y dañar irremisiblemente el espéculo primario. Mientras que desenroscamos el tornillo central que sosten el espéculo, con la otra mano fijamos firmemente el espejo intentando que no se caiga.

El trámite de lavado es exactamente el mismo que con el espéculo primario, limpieza a través de la perilla de soplar, eliminación de polvo con el pincel, de manera despacio y después con la bola de algodón humectada de mezcla limpiadora, se empapa (sin restregar) la área plana del secundario y se seca con algodón seco y limpio. El espéculo secundario tiende a estar permitido por una placa, es recomendable que no le entre líquido entre el espéculo y ese soporte.

Bien, semeja que poseemos limpio nuestro reflector, pero……….tuvimos que desplazar los dos espéculos para lograr limpiarlos apropiadamente, por consiguiente nuestro siguiente trabajo va a ser …..alinear los espéculos, esto es, colimar el telescopio reflector. Pero esto, que tampoco es tan bien difícil, va a ser objeto de otro mini tutorial.