M-42

A lo largo de las frías noches de otoño y también invierno, el título de reina de las nebulosas dignas de ver y fotografiar, recae sin lugar a dudas en la Enorme Nebulosa de Orión, (Messier 42, NGC 1976). Disfruta de una iluminación de 4ª intensidad y es aparente a fácil vista, en cielos equilibradamente oscuros, por supuesto lejos de la contaminación luminosa de las ciudades.

Con sencillos prismáticos y con telescopios medianamente enormes el espectáculo está garantizado. Su extensión es colosal, si bien no observable a fácil vista en su integridad, con astrofotografía queda perseverancia de que su extensión consigue a más de 1º de diámetro, o lo que es semejante, a 4 diámetros lunares.

Un letrado francés, Nicholas Claude Fabri de Peiresc (1580-1637), fue el explorador de esa joya del firmamento, a fines de 1.610 en el momento en que instaló su telescopio en esa zona de Peiresc. El hallazgo, no obstante, no fue anunciado y solo notificó de la presencia de esa nebulosa en sus documentos personales, que después en 1916, fueron encontrados por Bigourdan.

Más tarde, otros estudiosos brindaron fe de su vida pero por distintos avatares, su divulgación no llegó a realizarse hasta el momento en que Edmond Halley, la incluyó en su lista de los seis «nebulosas» (Halley 1716), asimismo por Jean-Jacques de Ortous de Mairan en sus especificaciones de nebulosas, por Philippe Loys de Chéseaux en su lista, de Guillaume Legentil en su examen, y por Converses Messier en el momento en que la añadió a su catálogo el 4 de marzo de 1769.

Fue en 1865, en el momento en que William Huggins con el apoyo de un espectroscopio, desveló la naturaleza gaseosa de la Nebulosa de Orión. Asimismo Henry Draper, el 30 de Septiembre de 1880 logró retratarla de manera exitosa.

Prácticamente un par de años después, exactamente el mismo Draper, en el 14 de Marzo de 2882, logró una segunda fotografía de Orión, más profunda, y con más aspecto merced a una exposición de 137 minutos de duración, donde se apreciaba con nitidez a M43.

La Enorme Nebulosa de Orión se aleja de precisamente unos 1.500 a. l. (años luz), desde esa distancia, su diámetro angular es de unos 66X50 arco minutos, lo que equivale precisamente a unos 30 a. l. de diámetro lineal. La nebulosa está dividida en su parte norte, por una franja obscura que es aparente en la fotografía.

Podemos consultar una gran parte de su composición, por la luz que que reflejan las estrellas que han nacido dentro suyo, es por consiguiente una nebulosa de reflexión, compuesta eminentemente por hidrógeno y helio, la materia básica de todo el Cosmos.
Dentro suyo y en los últimos diez millones de años, han nacido y prosiguen naciendo millones de estrellas jóvenes.
Por ejemplo, si nuestro Sol, una estrella ahora madura en su secuencia primordial tuviera 50 años, las estrellas de Orión, tendrían en este momento un mes de vida.

Dentro suyo, la nebulosa tiene dentro a otra nebulosa de emisión, M43. Entre las dos se tienen la posibilidad de ver espesos pilares oscuros compuestos de gas y polvo no ionizado, por cuya razón no se prende, no emite, como el resto de toda la nebulosa. Estos pilares, señalan hacia un conjunto de 4 estrellas, conocidas como el Trapecio, (por su forma), y que resisten la erosión que les hace la potentísima emisión de rayos ultravioleta que emiten las 4 estrellas citadas. De todos modos son más de 4 estrellas, con un telescopio mediano, se contabilizan hasta 6, ámbas últimas algo más bien difíciles de distinguir.

Esta zona es formidablemente convulsa, como prácticamente todos las nebulosas donde nacen estrellas jóvenes. En las cercanías del Trapecio, se detectaron discos protoplanetarios, que al estar compuestos de polvo y gas, con toda seguridad derivarán en sistemas planetarios. Asimismo, últimamente, ayudantes del I. A. C. (Centro Astrofísico de Canarias), han constatado la presencia de unos extraños cuerpos, solitarios, prácticamente estelares, que merodean solos sin la atracción de una estrella, como hasta la actualidad ofrecemos naturalmente. Por ahora, no poseemos clasificación para estos enigmáticos cuerpos, en tanto que escapan a toda lógica, hasta la actualidad popular por la Astronomía.