Orientarse

Si debemos buscar un observatorio en pos de cielos limpios, algo recurrente poco a poco más, entre las primeras medidas que debemos efectuar en el momento en que lo hallemos, va a ser intentar orientarnos lo más adecuadamente posible, la primera oportunidad que escojamos un espacio conveniente para ver.

Por supuesto, las ocasiones consecutivas que volvamos al mismo sitio, ahora recordaremos los puntos cardinales, e inclusive si bien hayamos ido de día, para instalarnos con tiempo, entenderemos la dirección aproximada por donde va a salir la estrella Polar.

Por consiguiente, la orientación va a ser de manera aproximada y más adelante en el momento en que instalemos el telescopio, ahora procuraremos una puesta en estación más precisa.

En este momento para orientarnos de forma somera, suponiendo que sea al atardecer, debemos regentar nuestro brazo y mano izquierda hacia el sitio que se pone o se puso el sol. Ese va a ser el punto cardinal Oeste u Ocaso.

Nuestro brazo y mano derecha popularizada señalarán en este momento el Este ,sitio por donde sale precisamente el Sol. Y digo precisamente, pues todos entendemos que el Sol, no en todos los casos sale o se esconde precisamente por exactamente el mismo sitio, pero de esto vamos a hablar más adelante.

En estos instantes, con los dos brazos extendidos, poseemos enfrente enfrente de nuestros ojos, el punto cardinal Norte y como es lógico a nuestra espalda el Sur.

Cúpula celeste imaginaria, para orientarse precisamente en un nuevo observatorio al anochecer

Pero, como ahora hemos apuntado antes, este modo de orientación es la básica, pero no la precisa. Únicamente nos ofrece una aproximación de hacia donde podemos consultar los 4 puntos cardinales en la línea del horizonte y vamos a poder tomar como referencia, como incidente de la orografía, montaña, pico, valle, árbol, casa, etcétera. Para tomar una referencia de semejante o como punto cardinal.

Asimismo tenemos la posibilidad de asistirnos para una orientación algo más precisa si poseemos a mano una brújula, pero no debemos olvidar que su punta magnética apunta el Polo norte imantado el que no coincide precisamente con el Polo Norte Geográfico. La desviación no es excesiva pero resulta conveniente tenerla presente.

Tampoco debemos olvidarnos que la punta magnética, es sensible a elementos metálicos que tengamos cerca y que podría ofrecernos una dirección equivocada del norte imantado. Por consiguiente, si poseemos plantado el trípode u otro objeto metálico, tienda de campaña, turismo, etcétera. debemos espantar unos cuantos pasos la brújula, a fin de que su lectura sea confiable.

Como ahora apunté antes, a lo largo de esta primera orientación en nuestro estreno de un espacio de observación, debemos tener que se encuentra en que temporada del año nos encontramos, ya que el orto o salida del Sol no en todos los casos se genera precisamente por exactamente el mismo ESTE. Ni tampoco transcurre a exactamente la misma altura.

Por consiguiente, tenemos la posibilidad de inferir que si transcurre a distintas alturas, la duración de los días y las noches van a tener diferente duración. Desde el 22 de Diciembre, que es el día más corto (o de menos horas desde la salida hasta la puesta del sol) hasta el 22 de Junio, que es el día más largo (y a la noche más corta).

Estas 2 datas se nombran Solsticios de invierno y verano, respectivamente pues en , semeja que el Sol se detiene para reanudar su trayectoria en sentido opuesto. Hay otras 2 datas medias, que son el 21 de Marzo y el 23 de Septiembre, en las que el día y la noche tienen exactamente el mismo número de horas. Estas 2 datas reciben el nombre de Equinoccios (=noches iguales) de primavera y otoño, respectivamente.