Prepararse para la observación

Prepararse para la observación

Prepararse, en un caso así significa poseerlo todo lo más próximo posible, a fin de que llegado el objetivo de la semana, sea viernes noche o sábado tarde, tengamos todos nuestros instrumentos completados, limpios, engrasados, las baterías bien cargadas, en resumen todo listo.

Antes de salir con todo el equipaje dentro del vehículo, no está jamás de sobra, llevar una lista con todos y cada uno de los instrumentos bien explicados y punteados y repasarlos esmeradamente a fin de que al llegar al sitio de observación no nos hallemos con la desapacible sorpresa de habernos olvidado lo más esencial.

Ello significaría, perderse la observación del fin de semana.

A lo largo del camino de ida y vuelta, si nos es viable, evitaremos transitar por caminos rurales, sin asfaltar, con varios baches y salientes. La razón está clara, los telescopios con espéculos móviles inteligentes, como tienen la posibilidad de ser los reflectores y los catadióptricos, corren el peligro más que posible de descolimarse y enseñar imágenes distorsionadas para observación visual, o impresentables para astrofotografía.

La colimación en pleno campo y aparte de noche, proporciona incontables adversidades, (ver en el Menú, Astrobricos / Estrella Artificial,) que en el más destacable de las situaciones tienen la posibilidad de acabar con la pérdida de un insustituible y diminuto tornillo Allen. No debemos olvidar que Murphy es experto en favorecer este género de desazones.

Por esto nos anticiparemos a este viable contratiempo y nos proveeremos de una lona, sábana gruesa, etcétera. de color claro, que en el caso de caída de algún tornillo u otro objeto diminuto, nos deje hallarlo de forma fácil en la obscuridad de la noche. En la lista del equipaje en nuestro vehículo, naturalmente, no debe faltar la correcta ropa de abrigo según temporada del año en que salgamos de observación.

Es conveniente, llevar múltiples capas de ropa que nos impidan la pérdida de calor, pero que nos den independencia de movimientos, a llevar un abultado abrigo que más allá de que nos abrigará, asimismo es verdad que nos vamos a sentir como encorsetados y faltos de podernos desplazar libremente.
Un gorro de lana para la cabeza, es más esencial de lo que logre parecer, por la cabeza acostumbramos a perder bastante calor, aún en pleno verano. Por supuesto los pies asimismo meritan nuestra atención, aparte de unas botas camperas forradas, una doble cubierta de calcetines nos asistirán a no pasar frío y a no resfriarnos a lo largo del fin de semana.

Vamos a tener buen precaución de llevar algo de comida, frutos secos, fruta, etcétera. Y más que nada un termo lleno de bebida ardiente, como es natural sin alcohol.
La ineludible linterna de leds colorados, tampoco puede faltar en nuestro equipaje, que aparte de ser el complemento perfecto para no deslumbrarnos a lo largo de la observación, si es del género de manos libres, nos va a ser de utilidad para la lectura de planisferios, mapas, notas, manejo del instrumental, etcétera.

Algo que acostumbramos a olvidar integrar con el equipaje, es un taburete o una silla regulable en altura. La observación astronómica no en todos los casos nos posibilita una posición cómoda, hay oportunidades que necesitan talentos de contorsionista y, aun con determinada juventud, tras unos minutos de posiciones un poco bien difíciles con el frío de la noche, tienen la posibilidad de mostrarse las temidas lumbalgias.

Con un taburete regulable, tenemos la posibilidad de evitarlas y gozar de la astronomía de manera relajante y confortable. Aún a peligro de sacar una sonrisa a más de un joven novato, recomendaré que entre el equipaje de abrigo integren asimismo una gruesa faja lumbar cuyo empleo agradeceremos más de una vez.


Tengamos presente que la inmovilidad en el transcurso de un largo periodo de observación acentúa la sensación de frío y entumecimiento.
Este consejo no frecuenta hallarse en los libros de astronomía, pero quien desee hacerle caso a la vivencia, seguramente no se arrepentirá. Siempre y en todo momento es conveniente impedir que sanar.

No se me olvidaba recordaros que en verano, como vamos algo más rápidos de ropa, debemos tener presente que los mosquitos como otro género de insectos, acostumbran a venir a visitarnos atraídos quizá por la proporción de luces que manejamos. Por consiguiente, ahora sabéis, llevaros consigo un repelente eficiente para no estar gesticulando ni dando manotazos al aire (o al telescopio sin estimar) toda la noche, además de no tener que llegar entonces a casa con la cara y brazos llenos de picotazos.